Historas en el SPA
Después de pasearme durante horas por cascadas, chorros, piedras de rios, y por último la sauna, dormía tranquilo en una tumbona de mi SPA, despreocupado y sin pensar en absolutamente nada, cosa bastante extraña en mí.
Entonces un señor de unos... digamos 47 años (yo 21), constitución ancha, una prominente y abultada barriga que le hacía varios pliegues, y cara de pocos amigos se sienta en la tumbona de al lado, observándome. Yo estaba demasiado relajado para pensar nada y la verdad, no me dí, en un principio, ni cuenta. Igual pasamos así varios minutos, los dos en bañador, antes de que empezara todo.
- ¿ Estás muy cansado? - Se decidió a romper el hielo.
- No, sólo me relajo, que falta me hace. - Conteste yo, tan amable como siempre.
- ¿ Te duele la espalda?
- (¿Y esto a que viene?) Pues no, la verdad es que no... (Agregare algo por dar conversación...) estoo... la tengo algo desviada.
- Ponte de pie, vamos, justo aquí, ponte de pie.
Yo, tan obediente como he sido toda mi vida me puse de pie y el señor me hizo crujir la espalda de mil maneras, provocándome una relajación absoluta. Me explicó que sabía dar masajes, en los pies, en la espalda, para mejorar la columna y evitar dolores innecesarios.
Un monitor llegó y nos indio que ya cerraban. La noche caía ya sobre las ventanas, y yo llevo aquí desde las cuatro de la tarde... madre mía. El señor me hace un par de peripecias más en la espalda y me dice que al salir me da... yo pensaba que su tarjeta.
Al salir, este señor, cubierto con un enorme polo azul me estaba esperando. ''¿Para qué me meto yo en estos envolaos?'' Venía ya pensando yo todo inocente...
- ¿ Cuánto cobras ?
- Yo a tí, ¿ Cómo te voy a cobrar? (Que raro pero que majo a la vez...)
- ¿ Me das tu tarjeta ?
- No, no tengo, te doy mi celular. Yo hago unos masajes muy buenos, te liberan del dolor de espalda y de todas partes... aunque una cosa te digo con sinceridad... para hacer un buen masaje te tengo que tocar hasta... (uii que verguenza poner esto), te tengo que tocar hasta la polla.
- (Yo flipo en colorines)
- Es importante relajar cada parte del cuerpo, pero una cosa, yo esto no lo hago por el morbo, mira yo te lo digo claro, yo soy gay, ¿ Y tú ?
- ¿ Yo ? (Miento descaradamente) Yo que va...
- Algunos hombres han acabado eyaculando tras uno de mis masajes, son fantásticos, incluso si surge pues hago felaciones... '' o les corro una paja ''. Claro esto previa aceptación de los dos, em? no te pienses mal.... vivo aqui cerca, asi que llamame cuando quieras, sea la hora que sea. ¿Te vienes ami casita ahorita y te hago el primer masaje?
- Em.. esto... no puedo, tengo muchísima prisa, pero gracias por todo.
- ¿Me das tú número?
Y no sé en qué estaba pensando, pero mira, por quitarmelo de encima, por quedar bien, le dí mi móvil... este... es el 650... uff. No sé si era un psicópata, un masajista raro, o sencillamente un pervertido, pero estoy muy arrepentido de haberle dado mi móvil porque ahora no sé que va a pasar.
Nunca hables con desconocidos, no se puede tener buena fe en el mundo, que mira lo que pasa, sin darte cuenta, puedes acabar recibiendo un masaje-felación (pelos de punta).


catartica dijo
Yo también quiero un masaje, me conformaba con uno en los pies, o en las cervicales, las tengo joias de estudiar.
Te contesto a tu comentario en mi blog : y a quien no le hace falta una ¿verdad? pero lo malo es que a mi no me vale cualquiera ¿ y a ti?
Te he estado leyendo y me gusta, te añado como amigo para así seguir haciéndolo. Un beso
22 Enero 2007 | 04:36 PM